En estos días he estado un poco ocupado.
La realidad de las cosas es curioso que entre tanta bulla es muy difícil expresar lo que siento. A veces expreso lo que pienso, lo pongo en palabras o simplemente escribo… y la neta, no me sale igual. a cuando lo expongo con emoción porque lo siento de verdad. Cuando lo leo, no me convence, chikys.
He estado haciendo y perfeccionando mi currículum, exponiendo mi experiencia empresarial, pero ¿Dónde queda eso que yo llamaría mis logros, mis reconocimientos personales? Eso que me llenaba, que me alegraba en Puerto Vallarta.
El ser parte del staff de Latin Fever y compartir reconocimientos tan fantásticos. Sacar durante año y medio el recorrido por la bahía de Wet & Wild para Edgar (gay cruise).
Las aguas termales Hot Springs de Denis de Torre Maliboo.
Decorador, florista, organizador de eventos durante tantos años.
Y ser reconocido por todos los empresarios de la población LGBT de Vallarta.
Todo esto me dio contactos, amigos y reconocimiento, tanto aquí en México como en el extranjero. El poder salir y que en otros países, en otros continentes, me reconocieran en sus calles… la verdad, me enorgullecía. Muchas veces no lo podía creer.
Y no es que esté alardeando, chikys; la neta, me pasó… y mucho.
¿Cómo te explico?
¡Ya sé!
En Johannesburgo, Sudáfrica, en el aeropuerto, a punto de abordar un vuelo rumbo a Seychelles, me encontraba con mi pareja de ese entonces, Christian K. (descansa en paz mi cielo). De pronto, unas personas se me aproximaron llamándome por mi nombre: MITCHELL Vallarta.
Mi impresión fue vasta… pero la de mi pareja fue muy molesta, pensando que yo ya había “avistado” por ahí con otros hombres.
Conclusión: ¿por qué yo siempre termino siendo el puto de la historia?
Me ha sucedido —no lo puto—… bueno, a veces sí, la neta, ¿para qué me hago wey, chukys?
Pero la mayoría de las veces no es eso, es que me reconocen.
Pero no vengo a presumir.
Vengo a recordar quién soy y lo que puedo hacer.
Y estar atorado no me ayuda en nada.
Necesito mi espacio personal seguro.
Ya sabes… mi llave, mi puerta, mi techo, mi espacio seguro.
Y es lo que voy a hacer: retomar mi vida, wey.
En estos días voy a buscar algún cuarto de renta y a darle.
Ya me pasaron muchas cosas malas…
ya vienen las buenas, y que se agarren, chikys.
Porque sigo aquí, sigo de pie,
con todo lo vivido, lo aprendido
y con más hambre de vida que nunca.
No es empezar de cero,
es retomar el camino con más calle, más colmillo.
Así que sí… chukys,
aquí voy otra vez. 🔥
¡Ahí wey!
Y como siempre les digo:
Nadie tiene el derecho de tocarte, sobajarte o hacerte sentir menos.
Vales mucho.
ATTE: MITCHELL
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