Recuerda que duré 10 años desaparecido. Diez años fuera del mundo.
Y cuando salí de mi encierro, muchas cosas no las comprendía.
¿Cómo te explico? No soy muy listo, chikys, y tampoco traía manual de actualización.
Ok, ya sé…
Imagínate a tus sobrinos: los dejas por última vez peleando por el control remoto, discutiendo porque no quieren ver la misma caricatura. ¿Vamos bien?
La siguiente vez que los ves… ya son adultos, hasta padres de familia.
¡A caray! ¿De qué me perdí?, pienso yo…
Otra más simple: la tecnología. Pongámosle el celular.
Me sorprendí. Aplicaciones que cualquier niño domina y maneja como experto, y yo ni sus nombres sabía: que Instagram, que Twitter, que TikTok, por mencionar algunos. Yo todavía preguntando: ¿y eso se come o se descarga?
¡Ahora que alguien me explique, por favor!
Luego vienen las preguntas existenciales:
Que si soy él, que si soy ella, que si soy elle.
Que no binaria, que trans, que 3.1416 PI…
¡Ahí wey!
Yo solo quería saludar.
En mis tiempos nomás me decían joto.
Toda mi vida me han puesto apodos, sinónimos, sobrenombres, hasta insultos.
Pero con todos estos términos nuevos me confundo.
¿Cómo decirlo? ¿Cómo me identifico?
¡Wey, soy MITCHELL!
No me confundas más.
Que si eres trans vas para allá, que si eres él vas para acá, que si eres no binaria vas para en medio…
¡Nada más falta que me digan que soy joto con bolitas! 😂
Ya ni el Waze sabría a dónde mandarme.
P.T.
Lo que sí me molestó fue una conversación que se volvió debate, del debate a discusión, con un grupo bastante grande, diría yo.
Personas que pretenden —así me lo expusieron— ser reconocidas dentro de la comunidad LGBT para exigir derechos constitucionales.
La verdad, me molesté mucho, chikys.
Pensé: no tiene sentido ni lógica lo que se estaba discutiendo en ese momento.
Te explico.
Este grupo en particular pretende luchar por derechos constitucionales cuando, por sentido común y lógica, sus actos implicarían cárcel.
Su argumento es que sufren algún trastorno psicológico y que, en lugar de prisión, deberían ser canalizados a un centro terapéutico, con dignidad y respeto, exigiendo derechos constitucionales y formando parte de la comunidad LGBT, añadiendo solo una letra más: la P. si de Pedófilos.
Y aquí va mi pregunta, clara y directa:
¿Exiges tus derechos… y los derechos de los niños dónde quedan?
En mi caso pensé: ¿En verdad hay personas que los toman en serio?
¿Tiene sentido?
Y no lo olvides nunca:
Nadie tiene derecho a tocarte, sobajarte o hacerte sentir menos. Vales mucho.
ATTE: LA MITCHELL.



No hay comentarios.:
Publicar un comentario