Ha pasado bastante tiempo desde la última vez que tuve a alguien en mi vida.
Y estar solo no es nada grato, la verdad.
No sentir que alguien me toque, que me bese, o simplemente que me tome de la mano… y sentir.
Y ojo, todavía no hablo de sexo.
Hablo de algo más grande.
De poner tus necesidades antes que las mías.
De preguntarme qué estarás haciendo, dónde andarás, con quién… sin caer en lo tóxico Chucky, ¿eh?
Hablo de planear eso que hoy parece un mito urbano: la palabra “cita”.
¿Cómo te explico, Chikys?
Una cita es cuando dos personas pasan tiempo juntas, tiempo de calidad, para conocerse más a fondo.
Ir por un café, al cine, al teatro, a algún bar.
Es ese momento en el que me pondría nervioso intentando darte un beso, tomarte de la mano… ya sabes, una cita, wey.
Y claro que me emociono.
(No la aplicación de la mascarita, Chikys).
Ahora sí, hablemos de sexo.
Te lo aclaro: me encanta, claro… pero no lo tengo.
Recuerda que estuve mucho tiempo aislado y llevo poco tiempo libre.
(Cárcel no fue, secuestro sí).
La idea de estar con alguien en la intimidad me emociona. Soy humano, no soy de palo…
pero requiero uno.
Ya en serio, Chukys.
Pensar, imaginar que estoy contigo —pongámosle así— para llegar a un éxtasis, a un orgasmo total, necesito que tú estés bien: contento, complacido.
Mi prioridad eres tú. En ese momento, nada más.
Si tú estás satisfecho, yo estoy bien.
Y por supuesto, poder tener una relación con la persona que quieres… es increíble.
¿Y si me amaras? Wow.
Si tu pregunta es si quiero pareja:
sí, wey, sí quiero.
Quiero a alguien que me quiera y a quien querer.
Eso es lo que todo el mundo busca, ¿o me equivoco?
Ya sabes… llegar a casa y platicar, dialogar, debatir… hasta pelear y luego reconciliarnos.
Sí, eso quiero.
¿Y qué busco en un hombre? Te lo digo claro:
Que sea caballeroso, atento, comprensivo, razonable, trabajador, responsable, romántico, sexoso y rendidor.
¡Ahí, wey!
¿Es mucho pedir? Pregunto.
Pido eso porque es lo que soy.
No te voy a mentir: celoso sí soy, pero con fundamentos.
Eso sí, dramas en público no; ahí te dejaría solo.
En casa se habla, mi wey.
Ser parte de alguien es importante, yo lo sé.
No te mentiré: mi ex pareja, que ya no está… lo extraño mucho.
Falleció.
Fue duro, fue difícil cómo se fue.
Pero como él me decía:
“Usted siempre feliz”.
Y pues… tengo que seguir.
(En mi caso pienso, que más pierdo… ya perdí todo).
Y que no se te olvide:
nadie tiene derecho a tocarte, sobajarte o hacerte sentir menos.
Vales mucho, Chukys.
Casa Hogar Paola Buenrostro
Casa de las Muñecas CDMX


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