¿QUÉ TAL SALGO EN LA FOTO?
En ocasiones me han dicho palabras altisonantes, groserías,
o simplemente insultos.
La que más me hirió fue cuando me dijeron:
“¿Qué se siente ser AERAS?”
Wow…
¿Quién fui?
¿Quién soy?
Ya no lo sé.
La verdad, me da tanta tristeza.
Al principio fue difícil salir a la calle.
Te soy sincero:
me aterraba.
El encierro que duré estos 10 años me lastimó en todo sentido:
moral,
emocional
y físico.
Soñaba con ver a mis amigos,
con que me acogieran,
con que me dieran una sola palabra de aliento:
“Mitchell, no estás solo.
Estoy contigo, wey.
Te quiero mucho, amigo.”
¿O será que pido mucho?
No lo sé…
¡Perdón!
Estos años de encierro no podía hablar con nadie,
ni desahogarme,
ni siquiera llorar.
Ya no quiero estar solo.
¡Libre, sí…
solo, no!
No te contaré por el momento todo lo que pasé,
todo lo que me hicieron
en este lugar.
¿Sabes?
No tengo dinero.
No tengo casa.
No tengo amigos.
No tengo trabajo.
No tengo familia.
Pero ¿sabes qué?
Soy libre.
Y con una sonrisa,
y llorando,
lo grito:
¡SOY LIBRE!
Sirve, ama y da,
pero nunca digas que eres más que los demás.
Frase de La Mitchell, hoy a las 6:51 a. m.
Apenas cumpliré un año de haber podido salir,
de estar en libertad
y en situación de calle.
Ha sido muy triste toparme y encontrar personas
que yo estimaba,
a quienes nombraba amigos.
Nadie tiene derecho a tocarte,
sobajarte
o hacerte sentir menos.
Vales mucho.
Por ahora estoy en una
Casa Hogar Paola Buenrostro, Casa de las Muñecas.
ATTE.
LA MITCHELL

No hay comentarios.:
Publicar un comentario