Todos estos años que trabajé, laboré y viví en el hotel ABBEY / TORRE DE ORO, en Puerto Vallarta, aprendí el oficio hotelero: cómo se maneja un servicio de calidad y, al mismo tiempo, cuáles son mis derechos y responsabilidades, tanto como huésped como hotelero.
Al realizar un check-in (registro de entrada), se solicita un nombre físico, que sirve para identificar al responsable de cualquier daño al mobiliario de la habitación.
El recepcionista también te preguntará si viajas solo o acompañado, ya que la tarifa normalmente aplica para dos huéspedes. Si viajas solo, mi sugerencia es responder:
“No viajo solo, mi acompañante llegará más tarde.”
Esto te permite la opción de llevar a alguien más sin que te cobren la persona extra. ¿Tiene sentido?
Una vez que tienes tu habitación, puedes hacer lo que desees dentro de ella, siempre y cuando no dañes el mobiliario, porque estás pagando por ese espacio.
Además, tienes derecho a usar las áreas comunes: pasillos, elevador, escaleras, lobby, piscina, estacionamiento, bar, restaurante, gimnasio y área infantil. Nadie puede obligarte a quedarte en tu habitación.
El check-out es el proceso de finalizar tu estancia: liquidar la cuenta final (cargos extra, minibar, etc.), devolver las llaves o tarjeta de habitación y abandonar las instalaciones, generalmente antes del mediodía (11:00–12:00).
RECUERDA:
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HOTELES: La tarifa aplica por 24 horas, no por horas.
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MOTELES: La tarifa aplica por horas.
Detrás de las puertas de cada hotel o motel se encuentra el reglamento oficial, donde tú, como huésped, puedes respaldarte ante cualquier falta administrativa; de igual forma, el hotel se respalda ante cualquier asunto legal.
(En mi experiencia, esto me ha funcionado en mis estancias en otros hoteles, yo como huésped).
Y nunca olvides: nadie tiene derecho a tocarte, sobajarte o hacerte sentir menos. Vales mucho.

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