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sábado, 13 de diciembre de 2025

#28- HORA PERFECTA, LUGAR ADECUADO.

Te tengo una pregunta:
¿Cómo reaccionarías si te tocara presenciar que van a lastimar a alguien?

¿Cómo te explico…?

Empecemos desde el principio.

En mi niñez, primer grado.
Yo no era popular, cero popular. Ese era yo.
Pero estaba la otra parte de la historia: el popular.
Su nombre: Jony.
Bonito, simpático, rubio, el que todos querían tener como amigo.

En parte, su popularidad venía por su hermana, quien sobresalió en el barrio de San Isidro, sector Libertad, en Guadalajara.

Ella era alta, muy hermosa.
Tuvo la oportunidad de ser una de las tres primeras edecanes del Canal 4 de Televisa  Guadalajara, en el programa de Lalo y Lagrimita..
Se destacó por ser la más hermosa de las tres.
Sin embargo, algo pasó… y salió del canal 4 de Televisa Guadalajara.

Pasaron los años.

Entré a trabajar en las Fiestas de Octubre, Guadalajara, en el Pabellón Internacional.
Fui contratado como animador, caracterizando a un arlequín.
Me encantaba: el maquillaje, el vestuario, la caracterización.
Era emocionante recibir a cada visitante, a cada turista, darles la bienvenida como anfitrión en el Auditorio Benito Juárez.

Con el paso de los días, en mi hora de comida, fui a comprar una soda al stand de Coca-Cola.
Ahí me percaté de algo que me sorprendió profundamente:
la vendedora era la hermana de mi excompañero de primaria…
la edecán del Canal 4 Televisa de Guadalajara, conocida en mi colonia como La Gela.

Me sorprendí bastante, muchísimo.

Noté que no me reconoció… o quizá no quiso hacerlo.
La miré: seria, triste.
Evitaba mi mirada.
Simplemente me cobró la Coca-Cola.

Opté por respetar su indiferencia.
Me retiré y seguí con mi día.

Llegó el cierre de las fiestas.
Esa hora en la que uno sale corriendo, como no te imaginas.

Te explico:
el Auditorio Benito Juárez está en una zona muy conflictiva, por Periférico Sur.
De la entrada principal al tren ligero hay entre 10 y 15 calles.
La última salida del tren es a las 12:00 de la noche.
El cierre de las Fiestas de Octubre también es a las 12:00 de la noche.

Así que imagina el nervio de no alcanzar el último tren,
sumado al miedo de caminar por esas calles oscuras, solas y realmente peligrosas.

Salí lo más rápido que pude.
No quería perder ese último tren.

Entonces me di cuenta de algo:
unos metros delante de mí caminaba, con la misma prisa,



La Gela.

La calle estaba sola.
Oscura.
Hacía frío.
El viento no ayudaba en nada.

Y pensé:
¿Y si la alcanzo?
¿Y si se molesta?

Mientras pensaba esto…

Un carro se le cerró.

Bajaron tres tipos, bastante grandes.
La sujetaron con una fuerza brutal,
como si fuera un muñeco entre sus manos.

Sentí miedo.
Mucho miedo.

¿Qué hago?
Piensa, piensa…

Los vi intentar meterla al auto.


Y sin más… corrí hacia ellos, gritando.
No gritando con enojo,
sino gritando como si estuviera contento, seguro, confiado.

Grité:

¡Gela! ¡Gela! Soy Mitchell, el amigo de tu hermano Jony!
¡Estamos todos aquí! ¡Te estamos mirando desde que saliste!
¡Ven, están todos aquí!

Los tipos se quedaron con cara de
¿Qué está pasando?

Empezaron a mirar a la derecha, a la izquierda, atrás, adelante,
buscando a ese “todos” del que yo hablaba.

En ese instante la soltaron.

La tomé del brazo y le susurré al oído:

¡CORRE!

Sin más preámbulos, corrimos.

Corrimos tanto que no me di cuenta en qué momento llegamos a la entrada del tren.
No sentí las calles.
No sentí las cuadras.

Solté el aliento.
La miré.

Ella estaba callada.
Me miraba.

De pronto, sin decir nada, se dejó caer al piso.
Intenté levantarla, pero no podía.
Estaba en shock.

Gela, Gela… es el último tren, vamos.

La levanté.
Subimos al tren.

No comenté nada.
Ella seguía seria.
Me preocupaba.

La dejé en la puerta de su casa,
que estaba a dos calles de la mía.

Me despedí.

Y sin más…
nunca volví a saber de ella
ni de su hermano.

A veces me pregunto cómo estará.
Y me pregunto también:

¿Estuve en el lugar correcto,
en el tiempo correcto,
a la hora adecuada?

¿Qué pensará Gela?
¿Se acordará de mí?

Porque yo me imagino algo:

Si alguien hubiera estado en el lugar correcto,


en el tiempo correcto, a la hora adecuada

cuando al que jalaban…
era a mí,
¿Qué habría sido de mí?

Nadie tiene derecho a tocarte,
a sobajarte,
ni a hacerte sentir menos.

Vales mucho.

ATTE.
LA MITCHELL

Casa Paola Buenrostro
Casa Muñecas CDMX

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