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viernes, 26 de diciembre de 2025

#42- NI CON TODO EL DINERO, NI CON TODO EL PODER.

Al escribir mis recuerdos, historias, relatos, trato de no afectar ni molestar a nadie en lo absoluto: amigos, conocidos e igual amantes, pretendientes. Con mucho tacto trataré de no utilizar sus nombres de pila en lo absoluto, total descripción.

¡Ahí, wey!

Son personas increíbles, amorosas y, sobre todo, con mucho amor para dar. ¡Te cuenta, va! ¡Ay, caray! Ya me siento de cierta edad al decirlo así, pero sí es. Ya bastante tiempo atrás, en Puerto Vallarta, Jal.; más o menos en julio, junio, temporada de lluvias, el puerto se transforma de algo increíblemente turístico a un simple pueblo con mar. (Aclaro: los pueblitos me encantan, tranquilos, lindos pueblos mágicos), pero la realidad es que Vallarta es calor, playa, sol, antros, vida nocturna. La realidad de las cosas es que con lluvia nadie sale. Si mal no recuerdo, un lunes ya entrado en copas, preparado para ir a triunfar, según yo. Ya sabes: bailar, divertirme, tomar la copa, la puti-vuelta, en fin chikys.

Ya en la puerta del club Paco Paco, intentaría hacer una entrada triunfal. Empujé la puerta sonriendo de oreja a oreja, con toda la actitud. Ya adentro, me percaté de que no había nadie. Las únicas personas en el lugar eran los del staff (personal). Wow… me decepcioné. Me dirigí a la barra; pedí una cerveza al barman, e igual él, súper entretenido, ligando con la de la entrada. chukys.

Ya era tanta mi frustración de que en el lugar no había nadie. Al terminar mi chela, me retiraría para regresar a mi departamento sin duda alguna.

En cuanto estaba pagando mi cuenta, entró un chico que ya había tratado anteriormente, el cual ya me había invitado a salir en múltiples ocasiones, pero por una u otra razón no accedí (para ir a su bote).

En esta ocasión, al encontrarnos en la barra del club, nada más me dijo: “hola”. Lo miré y simplemente le comenté: ¿puedo ir a tu bote? Sin más titubeos, accedió con un claro: “claro que sí”. ¡Vámonos!

Afuera del Paco Paco Gay Club, empecé a caminar. Me detuvo tomándome de la mano, solicitó un taxi, abrió la puerta, extendió la invitación y me subió a bordo. Entonces miré algo de él que no había percibido antes. La realidad de las cosas es que me encantó esa parte de caballerosidad hacia mi persona. Llámame anticuado, pero me encanta, me fascina el cortejo. chikys


En cuanto arrancó el taxi, le pidió que nos llevara a Marina Vallarta, Royal Pacific. ¡¿Cómo?! ¿Sí, al faro?

Mi sorpresa fue inmediata, pues ahí vivía yo en ese tiempo, con mi sobrina y su esposo. La verdad, chikys, yo pensé que su bote era del atracadero del Muelle de los Muertos, más conocidos como pangas: un bote con capacidad de dieciséis personas sentadas.

Ya en Marina Vallarta, afuera del faro, no ingresamos a los condominios; fuimos directo al embarcadero. Me imaginé que trabajaba ahí. Abrió la puerta y entramos a la zona de los yates. Me dirigió al fondo, donde se encontraba el más grande y lujoso de todos. Me atrevo a decirte que incluso contaba con helipuerto.

Al subir, el capitán nos dio la bienvenida, dirigiéndose a mi anfitrión:
—Señor, ¿ya de regreso?

Él contestó con naturalidad:
—Sí, ¿tenemos algo para cenar?

—Señor, la verdad no —respondió el capitán—. Perdón, le di la noche a la tripulación, puesto que usted dijo que no nos ocuparía esta noche.

Él le contestó que no se preocupara, que fuera a descansar.
—Gracias, capi.

Sin más, se retiró.

Me invitó a pasar al salón del yate, donde empezamos a tomar y platicar. Ya entrados en copas, me besó. Fue tan lindo y caballeroso que, muy sutilmente, me desnudó. Esto empezó y, sin más, me provocó un momento muy intenso. Lindo, casual… así nomás.

Al mirarlo, noté algo más: estaba llorando. Me preocupé y, sin más, le pregunté qué había hecho mal. Me respondió: —Es tan lindo, hermoso, el tener un orgasmo…

—Perdón, no entiendo… —le dije. 

 ¿A qué te refieres? —le pregunté.
—Yo nunca he tenido una eyaculación —me confesó.

Al escucharlo, lo miré a los ojos y vi tanta tristeza que  . Empezamos a platicar, y me brindó una velada muy linda, pero él se quedó con esa tristeza 

Ya al amanecer, solo me despedí y me retiré con un asta luego..

A los días, lo seguí viendo. Es tan lindo, cariñoso y caballeroso.

Su nombre no te diré por respeto, pero lo que sí quiero contarte es que su padre es dueño de una compañía multimillonaria en el país y en el extranjero. Y aun así… (Impotente e infértil es la causa de su tristeza). Él no sabe lo que se siente una erección, una eyaculación, un orgasmo.

Qué te puedo decir… al ver sus ojos, al sentir cómo me miraba con tanta tristeza, me quedé sin palabras. No sabía qué decir, cómo consolarlo. Pensando: con tanto dinero, con tanto poder, y sin poder experimentar algo tan humano, tan íntimo… Wow. Tiene sentido.

nadie tiene el derecho de tocarte sobajarte o hacerte sentir menos vales mucho.

ATTE:LA MITCHELL.

CASA HOGAR PAOLA BUENROSTRO.

CASA DE LAS MUÑECAS CDMEX

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