Y a veces paso tiempo pensando en esto.
Lo he mencionado en radio, debates, discusiones e incluso en el buffet.
¡Te explico!
La palabra gay significa feliz.
La pregunta sería:
¿Desde cuándo “feliz” se convirtió en el esmeréis de la sociedad?
Porque sí, lo somos.
Me gusta la moda, la pluma, la producción, la diversión…
pero también me gusta el respeto.
Que se me dé a mí, a mis amigos, a conocidos y a toda la comunidad LGBT.
Pero, ¿cómo puedo exigir o pedir algo que yo mismo no doy?
Te lo expongo: ¡sí!
No lo niego:
he participado en muchos desfiles en diferentes lugares de la República y, por supuesto, en Puerto Vallarta.
He salido en publicidad donde se han publicado fotografías mías en traje de baño o con suspensorios.
Y también he visto a personas de nuestra población LGBT desnudas frente a menores.
No confundamos.
El desfile —yo tengo entendido— es para exponer nuestros derechos, para decir:
“Aquí estamos”.
¡Pero no así!
A lo largo de mi vida he convivido, compartido y conocido a tantas personas de la población LGBT.
Homosexuales, para englobarnos a todos por igual.
Somos uno. No lo olviden.
¿Qué opinan?
¿Y si pusiéramos a todos los doctores, policías, bomberos, soldados… a cada persona de la comunidad según su oficio? (en bloques en el desfile)
Porque, claro, estamos en todas partes.
Somos de la comunidad.
Somos parte de la sociedad.
Somos funcionales y merecemos respeto.
Solo habría que unir todo eso con lo que ya tenemos:
la diversión que nos caracteriza, ser felices…
pero añadiendo también respeto, en el desfile gay.
(Esta es una simple idea.
Espero no ofender a nadie.
Soy parte de la comunidad,
pero he visto y vivido tantas injusticias
que, en algún punto, hay que empezar).
ATTE.
La Mitchell
Nadie tiene derecho a tocarte, sobajarte
o hacerte sentir menos.
Vales mucho.
Casa Hogar Paola Buenrostro
Casa Muñecas, CDMX

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